Manifestaba que la ayuda era para un niño de 4 años que vivía en Rocha, agregando que la rifa sería para la compra de un nebulizador para el menor que poseía dificultades para respirar.
Averiguado respecto a los hechos, reconoció el engaño, y agregó que vendía rifas para poder pagar el lugar donde se estaba hospedando porque está sin trabajo, ofreciendo en varios lugares de la ciudad de Rocha las rifas, a 20 pesos el número, dedicándose además a la venta de estampitas.