Al llegar los bomberos, el fuego estaba concentrado en la segunda planta de la casa y, concretamente, en un ropero ubicado en un dormitorio.
La tarea apuntó a extinguir las llamas y luego a enfriar el lugar. El incendio no pasó a mayores dado que los vecinos dieron el aviso con celeridad y esto evitó tanto pérdidas más importantes en la casa afectada como la eventual expansión hacia las viviendas cercanas.
De acuerdo al testimonio de los mismos vecinos, el propietario de la vivienda afectada es un joven de 22 años que vivía allí con su madre, que falleció hace tres días.
El joven no estaba en la casa esta mañana y los mismos testimonios indican que podría tratarse de un acto intencional de parte de una tercera persona que ya habría protagonizado acciones en contra del joven dueño.
Por estas razones, y más allá de la investigación de bomberos, el caso pasó a la órbita de fiscalía ante la posibilidad de estar frente a un hecho que merezca reproche penal.