Mariskonea, fundada en 1944, perteneció a varias generaciones de integrantes de la familia Iturria hasta su cierre en 2004. El primero fue Ascención, que había llegado a Uruguay en 1923 desde el País Vasco. Aquí conoció a Manuela González, hija de gallegos. Se casaron y tuvieron hijos. Uno de ellos fue José Luis, que se casó con Elizabeth Goldarenko y trajo más Iturrias a la península: Gabriela (cocinera, quien mantiene en alto el legado en la nueva Mariskonea sobre la rambla del puerto),Victoria y Luis María, más conocido como Luisma, el surfista internacional uruguayo.
Para los hijos el lugar está lleno de recuerdos y vivencias. “Acá pasaron cosas divinas y otras no tanto. Ahora siento solo tranquilidad”, dijo Victoria. Luisma recorrió estos días el mítico edificio, sacó fotos que publicó en la red social Facebook y escribió un mensaje que decía: “Está comenzando su fin”. Solo queda esperar que la bola de demolición transforme el lugar en escombros.
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Fotografías: Marcelo Umpiérrez