El septuagenario relató que “la cajerita, guapa y estudiosa”, entregó la plata pero no fue suficiente para el ladrón, que le puso el revólver –calibre 22 en la sien- y pidió más. “No pasó nada por mi cabeza, yo me tiré encima y le bajé la mano. Tuve esa valentía, porque no podían matar a la gurisa de 16 años, a mí no me importa (que me maten) porque ya estoy viejo”, confesó.
Al bajar el arma un tiro disparó y le ingresó por la ingle, aunque afortunadamente la bala salió y no le comprometió ni venas, ni arterias, porque en ese caso el desenlace pudo ser fatal, le explicaron los médicos que lo atienden en el hospital Militar. Núñez dijo que “no tiene mucho miedo a estas cosas” y que además “tiene escuela” de cuando estuvo en la Armada. Sin embargo, reconoció que cree en dios y que se salvó de morir porque “Jesucristo” lo ayudó.
Al escuchar los disparos, porque según Nuñez, el ladrón quemó cinco balas, varios vecinos huyeron. Sin embargo, cuando lo vieron forcejear con Maldonado, herido, se tiraron sobre el delincuente y lo capturaron.