Por esto se mostró confiado en el desenlace de este litigio, que a juicio del prosecretario de la Presidencia, Diego Canepa, es “señero” para el resto de los países en desarrollo que luchan contra las poderosas tabacaleras.
Por su parte el representante de la Organización Panamericana de la Salud, Eduardo Levcovitz, también destacó el liderazgo de Uruguay en esta materia y dijo que la declaración mundial aprobada este jueves para que prevalezcan las políticas de salud pública sobre los convenios comerciales, no sólo favorece a Uruguay sino al resto de los países en su lucha contra el tabaco.
Levcovitz también destacó su sorpresa por el rápido impacto de la política anti-tabáquica del Uruguay, que redujo el consumo entre los uruguayos y también la cantidad de infartos por esta causa. Atribuyó este hecho a un “inesperado” optimismo de la población, que respaldó la iniciativa del gobierno. También Olésker destacó este punto, al señalar que el éxito responde a la “conciencia social” y a una reforma sanitaria que priorizó las políticas públicas de salud.
Olésker advirtió que, en esta materia, los poderosos siempre se resistirán y que su “lógica es la falsedad y la presentación de evidencias empíricas inexistentes y engañosas”. No obstante, dijo que Uruguay se siente apoyado por el mundo en esta lucha. Aseguró, asimismo, que este es el puntapié inicial para la lucha de Uruguay contra el consumo de otras drogas.