“Él se instala en Maldonado en 1869 y construye una casa que se transforma en consulado inglés, laboratorio fotográfico, museo… La señora, Carmen Rodríguez, que era fernandina, era aficionada a la jardinería. En aquel tiempo a Punta del Este se la llamaba ‘la ciudad de los médanos’, porque no había árboles. Y cuando venían las sudestadas, nubes de arena le cubrían el jardín”, señaló.
“Entonces, él empezó a pedirle semillas a los capitanes ingleses que llegaban en los barcos”, ya que en algunos lugares, como en Francia, en Biarritz por ejemplo, se había empezado plantar pinos para hacer habitables los balnearios, agregó. “Y los empezó a plantar alrededor de su casa. Y eso permitiò fijar las arenas y el jardín de su espsa empezó a florecer”, subrayó.
Varese dijo que, tras eso, Burnett siguió haciendo plantaciones en otros lados. “Y enterados de eso, muchas personas en Maldonado, como Alonsopérez, empezaron a hacer lo mismo”, señaló.
También señaló que “este libro es una revisión de uno publicado en 2004. La editorial Planeta me permitió incorporar una gran cantidad de nuevos elementos que aparecieron en estos 15 años”.
Adelantó que, en un capítulo nuevo, se muestra el interés de Burnett por los barcos ingleses hundidos en la bahía. “Hay dos barcos ingleses hundidos en la Bahía de Maldonado que son importantísimos: el Agamemnon, una de la joyas de la corona, y el Sea Horse, un barco negrero”, indicó.