Haciéndose pasar por un influyente policía de la Jefatura de Montevideo, advertía en algunos casos a las víctimas de que había una denuncia por presunta explotación sexual con menores. Les exigía dinero para sobornar a comisarios y fiscales.
La estratagema comenzó en abril y hasta la semana pasada había "recaudado" más de dos millones de pesos. La fiscal Fanny Malán, luego de formalizar al cabecilla de la organización y tras la condena a 3 años de penitenciaría, decretada por el juez Jorge Tabárez, va ahora por otros reclusos y familiares que participaban haciéndose de los giros en redes de cobranza.
La investigación se inició a partir de la denuncia de un hombre que ya no podía hacer frente a las exigencias de dinero. A partir de allí, los damnificados fueron apareciendo en varios departamentos y se supo que algunos pidieron créditos y hasta hipotecaron sus viviendas para poder responder a las extorsiones del delincuente.
"Utilizaba un chat de contenido sexual o erótico que contactaba a hombres, muchos cayeron en esta estafa y bajo el miedo de que no se difundieran datos personales se hicieron giros", informó el juez Jorge Tabárez.
Fuente: El País.