Goncálvez señaló que el pabellón femenino tiene capacidad para 25 personas y actualmente hay 76 reclusas. El techo llueve todos los días, sin excepción.
La activista social Irene “Pepi” Goncálvez dialogó este viernes con la Página Central de la Revista de FM GENTE sobre las condiciones del pabellón femenino de la cárcel Las Rosas, donde 76 mujeres conviven en un espacio con capacidad para 25, según indicó.
A nivel nacional, la población carcelaria femenina pasó de 600 personas en 2019 a 1.400 en la actualidad, lo que Goncalves vincula directamente al artículo 74 de la LUC, que recrudeció las penas por microtráfico. “¿Qué pensamiento tendría el juez que le pone cuatro años de pena a una mujer primaria que la encuentran entrando un poco de marihuana a la cárcel?”, cuestionó.
Goncálvez aseguró que las reclusas en su mayoría son “jefas de hogar uniparentales con muchos hijos a cargo, que tienen muy pocas posibilidades de salir laboralmente adelante”. Y agregó: “El drama principal es que la gran mayoría de las personas que están en la cárcel son personas pobres que han tenido muy pocas posibilidades de defenderse y de que un abogado les consiga medidas alternativas”.
La activista señaló que las condiciones del pabellón son críticas. El techo tiene rajaduras que generan filtraciones constantes. “Hoy afuera es un día hermoso y en Las Rosas está lloviendo, como todos los días”, afirmó. A eso se suman cortes recurrentes de agua y luz, mala alimentación y acceso al aire libre prácticamente nulo.
Sobre el aislamiento, Goncálvez señaló que las mujeres suelen recibir menos visitas que los hombres. “De cada 10 visitas que recibe un hombre, hay una visita para una mujer”, afirmó, dando el dato concreto del 8 de marzo: ese día solo 20 de las 76 reclusas recibieron visita. “El encierro ya es suficiente castigo y es suficiente tortura”, resumió.
Entre las medidas que impulsa la activista se encuentran la modificación del artículo 74 de la LUC, una campaña de mejora de infraestructura y la regularización del circuito de transporte hacia Las Rosas, donde actualmente el ómnibus no ingresa en horario de visita y las familias deben cruzar el campo para llegar a la entrada.