El mismo presentaba hematomas en varias partes del cuerpo y fue trasladado a los servicios médicos. Tras recibir asistencia manifestó que dos de sus compañeros de celda lo maltrataban y no permitían que recibiera comida, además lo obligaban a realizar tareas de limpieza en la misma.
Señaló que esto sucedía desde hace un mes y que no lo había denunciado por miedo ya que recibía continuas amenazas.
El director del Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Mendoza se hizo presente en el lugar y ordenó un informe de urgencia para determinar responsabilidades. Asimismo, se informó la situación a Fiscalía, a cargo de la doctora Rosés, quien dispuso determinadas actuaciones a seguir.
Los presos denunciados fueron separados en otras celdas a la espera de las actuaciones judiciales.