En diálogo con la Contratapa de la Revista de FM GENTE, Ripoll recorrió la fauna uruguaya, los animales prehistóricos, la domesticación y el cuidado de especies en peligro.
Antonio Ripoll comenzó señalando la tenacidad de la fauna uruguaya. “La fauna que tenemos se merece una admiración tremenda para resistir el avance del ser humano”, dijo, recordando que Uruguay es uno de los países con mayor pérdida de hábitat en América después de Haití. Destacó que incluso especies que parecen frágiles logran sobrevivir en entornos muy alterados por la actividad humana.
Sobre la fauna prehistórica, explicó que algunas similitudes entre animales hallados en Sudamérica y África se deben a que ambos continentes formaban parte del supercontinente Gondwana. “El ancestro común de estos animales evolucionó en lo que era Gondwana”, ejemplificó con las tortugas de cuello de víbora, de las cuales cuatro de las cinco especies de agua dulce uruguayas pertenecen al suborden Pleurodira, exclusivo de Sudamérica, África y Australia.
Destacó especies locales como el yacaré, que hoy se encuentra con frecuencia en cuerpos de agua artificiales, y el gato del pajonal, un felino adaptado a los pastizales uruguayos. “Es casi endémico de nuestro país; como el 75 o 80% de su distribución está en Uruguay”, comentó, detallando que se trata de un animal solitario, muy nomádico, con una cola corta y patas musculosas, perfectamente camuflado en su ambiente.
Respecto a la domesticación, advirtió: “No se puede domesticar todo”. Explicó que aunque gran parte de lo que comemos y muchas mascotas descienden de ancestros silvestres, no todos los animales se adaptan a la vida con humanos. Los simios, por ejemplo, “no se pueden ni deberían domesticar. Humanizarlos es una forma de maltrato”, señaló.
Ripoll reflexionó sobre la importancia de la protección de los animales en la actualidad, citando como ejemplo la rápida intervención de la Intendencia de Maldonado para garantizar el bienestar la elefanta marina Francisca. “Nunca antes vi una respuesta tan ágil y profesional. Esto da esperanza para convivir con nuestra fauna sin dañarla”, afirmó.
Finalmente, habló de su propia experiencia como divulgador: tras años de trabajo con fauna, cámaras y cursos, y pese a no haber seguido la carrera formal de biología, logró llevar su pasión a plataformas internacionales, incluyendo documentales para National Geographic. Su mensaje es claro: “Respetar a los animales y entender su naturaleza es clave; no se trata de humanizarlos, sino de aprender de ellos y protegerlos”.