Conocida por su trabajo en la calle 29, decidió no continuar con su actividad tras un episodio en el que fue acusada injustamente.
Ana Paula Orellano, una cuidacoches conocida en Punta del Este por su presencia habitual en la calle 29, entre avenida Gorlero y calle 20, decidió abandonar su trabajo luego de vivir una situación que, según relató al periodista de FM GENTE Marcelo Gallardo, la afectó profundamente a nivel personal y emocional.
El hecho ocurrió el pasado 31 de enero, cuando una familia de turistas argentinos perdió las llaves de su vehículo tras estacionar en la cuadra donde Orellano trabajaba. Al no encontrarlas y activarse la alarma del auto, la familia la acusó de haberse apropiado de las llaves, basándose en el testimonio de una vecina.
Ante la situación, Orellano fue sometida a un cacheo corporal de parte de la Policía, procedimiento que no dio ningún resultado en su contra. Al día siguiente se revisaron cámaras de seguridad de comercios cercanos, y tampoco surgieron pruebas que la involucren en el hecho. Según indicó, nunca recibió una disculpa por lo ocurrido.
Orellano señaló que, tras el episodio, percibió un cambio en el trato de vecinos y transeúntes, lo que describió como un ambiente laboral “tóxico” que ya no pudo tolerar. Si bien intentó continuar trabajando algunos días, finalmente decidió no volver.
Según declaró, días después del incidente presentó una denuncia por calumnia, difamación y falsa acusación.
Los turistas, oriundos de Entre Ríos, Argentina, recurrieron posteriormente a un cerrajero para solucionar el problema de las llaves, que nunca aparecieron.