El exmandatario sostuvo que la democracia uruguaya funciona correctamente, pero cuestionó propuestas del gobierno, el rol del Frente Amplio y la influencia del PIT-CNT. También se refirió a la economía, la seguridad, la política internacional y el momento del liderazgo político.
El expresidente Julio María Sanguinetti afirmó en diálogo con la Contratapa de la Revista de FM GENTE que la democracia uruguaya “es bien administrada” y destacó su funcionamiento institucional. “Nuestra democracia desde afuera la destacan muy claramente (…) tenemos una buena democracia. Los poderes funcionan, existen partidos políticos (…) y hay un respeto por la norma”, señaló.
Sobre el clima político, indicó que Uruguay mantiene una tradición de debate y diferencias. “La democracia es diálogo, es debate, es diferencia, y la base es administrar esas diferencias”, expresó.
Dijo que no percibe una crisis general, aunque marcó preocupaciones en materia económica y de reformas. “En este momento me está preocupando lo que están proponiendo”, afirmó en referencia a cambios en la seguridad social. Según sostuvo, “le están imponiendo al gobierno intentar un cambio en el sistema de seguridad social que lleva 30 años de funcionamiento correcto”.
En ese marco, cuestionó la influencia sindical: “Hay una especie de co-gobierno entonces entre el Frente Amplio y el PIT-CNT, de hecho. (…) hay una co-optación y eso es peligroso”. Además, agregó que el sindicalismo “le está imponiendo al gobierno” determinadas iniciativas.
Sobre el Frente Amplio, consideró que atraviesa un momento distinto al del pasado. “Hoy, al no tener una dirigencia política afianzada, está, digamos, siendo condicionado por el PIT-CNT, que hoy se lo está llevando por delante”, afirmó.
Sanguinetti también opinó sobre el liderazgo político actual. Señaló que existen liderazgos, pero en algunos casos en transición. Indicó que el presidente es la figura principal dentro del oficialismo y mencionó diferencias con liderazgos anteriores.
En relación a la economía, advirtió sobre el déficit fiscal y la necesidad de inversión. “El país no puede seguir endeudándose toda la vida”, dijo, y agregó que Uruguay enfrenta dificultades para generar crecimiento. También criticó posibles cambios en el sistema previsional y la discusión sobre la edad de la jubilación: “Rebajar la edad jubilatoria a 60 años es un suicidio colectivo”.
En política internacional, planteó que Uruguay debe mantener equilibrio entre sus vínculos con distintos países. Señaló la importancia de las relaciones con China, Estados Unidos y el Mercosur, y consideró que algunas instancias internacionales “no representan ni significan nada en términos reales”.
Sobre seguridad, afirmó que es un problema presente y vinculado al narcotráfico. “Siempre lo estamos corriendo de atrás”, indicó, y señaló el impacto de las adicciones en la sociedad.
Sostuvo que el país atraviesa un momento de cambios globales y tecnológicos que generan incertidumbre. “Estamos en una sociedad en tránsito hacia un nuevo orden económico mundial”, expresó.
Sanguinetti también se refirió a su rol actual en la política y destacó el respeto recibido desde distintos sectores. “Creo que he ganado respeto (…) y trato de cultivarlo”, concluyó.