Desde la compra de la entonces denominada red social Twitter por parte del millonario sudafricano Elon Musk, la rebautizada compañía ha afrontado cambios que van más allá de su identidad, pues al cabo de un año su estrategia y sus políticas han dado un giro y cada vez se aleja más de su concepto inicial apuntando más hacia la monetización.
La era Twitter acabó y con esto se dio paso a una renovada red social que, a pesar de múltiples transformaciones, no logra levantar cabeza e incluso vale menos de la mitad de lo que Elon Musk pagó por ella hace ya un poco más de un año.
Los días siguientes a la compra fueron frenéticos en la organización y Elon Musk despidió en noviembre de 2022 a cerca del 50% de los empleados, lo que equivale a unos 3.700 puestos de trabajo, de acuerdo a cifras de Statista publicada por la agencia Blomberg.