Explicó que, en el caso de lugares públicos donde hay más de mil personas, “el 50% de la gente tiene que estar capacitada. Y en el caso de la salud, como en sanatorios u hospitales, o el personal que cumple tareas de rescate, como nosotros, la capacitación tiene que llegar al 100% de la gente que trabaja en el lugar”.
Curbelo destacó que, sin embargo, la IDM debe ser la única dependencia que tiene capacitado al 100% del personal de la salud y a los guardavidas. “Los guardavidas no bajan a la playa si no tienen el curso al día de resucitación cardíaca básica y el manejo de desfibrilador”.
Dijo que este último caso se registró en la vía pública y la ley no prevé sanciones. “Pero si hubiera sucedido dentro de la dependencia pública, la vía judicial va a ir en contra el local o los responsables de contar con los desfibriladores”, señaló.
Agregó que no se puede saber qué hubiera pasado si los dos primeros desfibriladores hubieran funcionado. “Las declaraciones sobre eso me parecen lamentables”, expresó. “El paciente se puede morir, pero no se puede decir: ‘se hubiera muerto igual’. No tienen lugar esas expresiones”, agregó.
También precisó que el aparto marca si la batería esta descargada o en mal estado, así como el vencimiento de los parches que se utilizan. “No cuesta nada controlarlos. Estamos hablando de vidas humanas”, afirmó.
“Desagraciadamente tienen que pasar estas coas para que nos demos cuenta del valor de lo que estamos haciendo… Es la primera causa de muerte en el país. Ayer fue noticia porque pasó en la calle. Pero puede pasar en una casa…Por eso está bueno que la gente se capacite. Cuanto más gente capacitada, mejor”, subrayó.