“Cuando llegaron al cuarto, que estaba yo, me hicieron tirarme al piso. Me hicieron arrodillarme con las manos en la cabeza, y me apuntaban a la cabeza. Yo lo único que les decía era que tenía una niña de tres años, que estaba durmiendo en la cuna”, agregó.
“Cuando vieron que era verdad y que no teníamos armas ni nada, guardaron el arma”, manifestó.
La mujer dijo que les preguntó el porqué del allanamiento, ya que no tenían armas ni antecedentes. “Nos pidieron los documentos. A mi marido le hicieron firmar un acta, que decía que no encontraron nada…Revisaron un altillo, en el que tenemos ropa y juguetes de mi hija. Y les pregunté por mi suegra, que vive al lado, y me dijeron que no habían entrado porque no los atendieron”. Pero cuando salieron vieron que “la puerta de mi suegra estaba más rota que la de nosotros… A nosotros nos rompieron la cerradura. A mi suegra le arrancaron un pedazo de la puerta. Ella estaba en el hospital en ese momento”, destacó.
Narró que su marido les pidió una explicación, porque la casa estaba abierta, y le dijeron que los dejara “trabajar tranquilos, siempre hablando mal… Y lo único que queríamos era una explicación”.
Indicó que después fueron a hacer la denuncia sobre lo que había pasado “y estaba caído el sistema. Me pidieron que hiciera una carta dirigida al comisario, por los daños que nos habían causado. Y también nos gustaría que nos pidan disculpas… Pero sé que nunca a va a llegar eso”.
“A nosotros nunca nos presentaron una orden judicial con la orden de allanar ni nos dieron una explicación”, afirmó luego.
También dijo que la alcaldesa Alba Rijo le entregó una puerta a su suegra, porque tiene la casa abierta tras este procedimiento. “A mi casa le rompieron la cerradura y nos partieron el picaporte”, añadió.
“Después de todo eso vino un policía, muy amable, eso hay que decirlo, y nos explicó cómo presentar la denuncia… Nos dijo también que sacáramos fotos de los daños. Y ahora estamos por presentar la denuncia”, explicó.