El caso se originó el 18 de octubre, cuando un jugador de San Lorenzo de San Carlos, le propinó un cabezazo a Ferreira tras ser expulsado, durante los festejos del título de la categoría Reserva del Divisional B de Liga Mayor ante Central Molino. El golpe le provocó al árbitro la pérdida de piezas dentales y fractura de los huesos nasales.
El jugador fue formalizado e imputado por un delito de lesiones personales y permanece bajo medidas cautelares desde noviembre.
El monto de la indemnización monetaria que pone fin al proceso penal supera los $200.000, según informó el abogado defensor de la víctima Sebastián Serrón Bon.