Dijo que este episodio ocurre en 1929, cuando “el alcoholismo era considerado uno de los grandes vicios de la sociedad. Lo sigue siendo hoy en día. Y de alguna manera había como que demonizar el alcoholismo… Eso fue lo que nos quedó. Y uno cuando es niño cree en lo que le dicen”.
“Y pasan los años, vamos generando nuestro propio sentido y tenemos derecho a preguntarnos si fue realmente así y qué es lo que esconde esa ‘historia oficial’”.
Destacó que “el libro confronta la historia oficial, o la forma en la que la sociedad se acercó a aquellos hechos”, pero se aproxima a ellos “y los analiza 50 años después. Y el lector los lee hoy, en 2017, muchos años después de la ficción los recreó. Entonces se dan tres momentos: el de los hechos reales, los de la ficción del año 79 y los del lector de hoy. Yo creo que ayuda a entender los hechos, ver cómo la mentalidad influye”.
También se preguntó por qué nunca “se profundizó sobre lo que pasó en la intimidad de esa tragedia. Algo tiene que haber pasado… Nadie se acercó a eso porque n esa época había una actitud de respeto, de preservar la intimidad de la familias. Y eso era aceptado, porque era una forma de respetar la intimidad propia. Y ‘en todos lados de cuecen habas’, como dice el refrán”.
El periodista y escritor afirmó que, respetando la mentalidad de la época y sin ponerla en tela de juicio, “el libro trata de romper esa barrera. Trata de ir un poquito más allá”.
“A este hombre, Juan Díaz, el abuelo, como se diría hoy, ‘se le salta la térmica’”, entre otras cosas “porque su mundo se estaba cayendo… El mundo del carro estaba cayendo, el del Uruguay rural. Estaba en una familia que había tenido sus avatares, había quedado viudo, señaló.
Dijo que hay “muchas hipótesis” que se manejaron, incluso, en el pueblo. “El libro no maneja una hipótesis única… Cada uno sacará sus propias conclusiones”, afirmó.
También el libro hace referencia al “homenaje” que se le hizo a Dionisio en 1979, a 50 años del hecho, por parte de la dictadura, en los prolegómenos del plebiscito de 1980.
Pascale señaló que este hecho apuntala la hipótesis del “uso de la historia, para presentarla de manera que sea favorable al poder”.