Ella dedica el artículo a destacar cómo el Tannat acompaña a las carnes uruguayas a las que distingue por su sabor y textura de las del resto de la región, incluso de Argentina. Y afirma en un gran subtítulo que “Para mi paladar, Tannat prevalece sobre el Malbec”.
LA ENORME BODEGA BULGHERONI
McCoy, después de hablar de las características del Tannat uruguayo, se detiene “en la Bodega Garzón, propiedad del multimillonario Alejandro Bulgheroni, que está vertiendo millones en su edificio de bodega enorme”.
“Incorpora enormes rocas de granito. No se han escatimado gastos en la búsqueda para producir vinos elegantes, incluyendo la inversión en los tanques de fermentación de hormigón que son copias de los que están en el gran castillo de Burdeos, ChevalBlanc”, ilustra.
Se pregunta por qué en hormigón y ella misma responde de inmediato: “Es material natural poroso que permite la entrada de aire, creando vinos redondos, sin añadir los sabores de las barricas de roble o de madera nuevas”. Y precisa que la “primera cosecha de Garzón fue de 2011”.
“Cuando la bodega abra a los visitantes a principios de 2016, estará compuesta por el restaurante de Francis Mallmann con un pozo de fuego abierto para asar carne y un montón de Tannat en su carta de vinos. Esa es razón suficiente para ir”, completa.
McCoy desliza en el artículo comentarios como que “gracias a una nueva investigación vitícola, los mejores vinos de todo el Tannat se están poniendo muy emocionantes”, y menciona a la “nueva boutique Alto de la Ballena, donde a menudo se mezclan Tannat con otras uvas tales como Merlot, Cabernet, Syrah”.
“Otros tratan de suavizar con crianza en roble, aunque demasiado roble añade otros sabores agresivos como la madera en bruto, la vainilla y el café amargo”, señala antes de referir al emprendimiento Bulgheroni en Maldonado como el que más se aproxima a la excelencia para elaborar Tannat.