Hace tres semanas le practicaron la última operación y estaba evolucionando pero, una vez más, comenzó a cerrársele el oído. Los medios le dieron a elegir: una nueva operación o inyectables para desinflamar la zona. Y José, que no quería sufrir otra operación, eligió esto último.
Sin embargo, el inyectable que debe aplicarse una vez por semana es extremadamente doloroso. Y la última vez ni siquiera le hizo efecto la anestesia, contó Laura, su mamá. Por eso el niño finalmente accedió a operarse. La intervención tendrá lugar el 11 de abril y es similar a otra que le hicieron en diciembre.
Entretanto, José sigue teniendo problemas con su vista y perdió los nervios de dos de los dientes en enero, por lo cual tendrán que hacerle tratamientos de conductos para poder salvar las piezas.
“El no quiere estar sufriendo. Pero no es solamente por el dolor sino también sicológicamente. El no me expresa su preocupación pero la siente”, comentó Laura, quien está bajo tratamiento siquiátrico desde el día en que rescató a su hijo de las fauces del animal y lo trasladó, en gravísimo estado, hasta el hospital.
En ese centro de salud sigue atendiéndose José, a casi cinco meses del ataque. Ahora ha vuelto a la escuela, en Canteras de Marelli, y a pesar del dolor, el sufrimiento y el miedo, intenta llevar una vida normal.