Con una mano sobre una biblia heredada de su madre, juró "proteger la Constitución" y en su primer discurso prometió que hará su país “más grande, fuerte y excepcional que nunca antes”.
El magnate confirmó su intención de iniciar deportaciones masivas de inmigrantes y sus intereses expansionistas con la mira puesta en Canadá, Groenlandia, México y Panamá.
Asimismo, señaló que su Gobierno “plantará la bandera” de Estados Unidos en Marte, y anunció que dará marcha atrás con las políticas de diversidad de género y sexual.
"Hace solo unos meses, en un hermoso campo de Pensilvania, una bala de un asesino atravesó mi oreja, pero sentí entonces, y lo creo aún más ahora, que mi vida fue salvada por una razón. Fui salvado por Dios para hacer grande de nuevo a Estados Unidos", sentenció Trump.