Su uso se atribuye a la iniciativa del inventor y político argentino José Mario Fallótico en los años 20.
En 1925, durante la Convención Anual de la Asociación de Leones, Hellen Keller planteó las dificultades que afrontan las personas ciegas en su cotidianidad, manifestando la necesidad de utilizar algún instrumento de apoyo para el desplazamiento.
Posteriormente, en el año 1930 George Benham, presidente del Club de Leones de Illinois, propuso el uso de un bastón blanco para no videntes con extremo inferior rojo, para darles prioridad en su desplazamiento en lugares públicos.
El oftalmólogo Richard Hoover diseñó en el año 1946 un bastón prototipo que es utilizado en el presente.