El proyecto de decreto establece en su primer artículo la prohibición de instalar implementos de playa “sin que sean ocupadas por los usuarios en forma inmediata”.
La polémica por la colocación de sillas y sombrillas en la playa – de parte de edificios y hoteles – se repite cada temporada estival. La Intendencia de Maldonado ya notificó a varios edificios por incumplimientos y el director de Gestión Ambiental, Jorge Píriz, dijo semanas atrás a FM GENTE que la situación “cada año se agrava más”.
Lo que también aumenta son las quejas de los usuarios que reclaman por la cantidad de espacio que sillas y sombrillas - pertenecientes a los edificios costeros - ocupan en la arena.
Todo esto a pesar de que Maldonado cuenta con una normativa al respecto. De hecho, en la administración pasada el intendente Enrique Antía mantuvo una reunión con las administradoras de edificios con el fin de “clarificar” la reglamentación vigente del servicio de playa “y minimizar los conflictos”.
El 3 de enero de 2025 la Intendencia de Maldonado publicaba en su portal web que solo se permitían tres sombrillones y seis reposeras por edificio. Pero la polémica parece no tener fin y ante esta situación el edil frenteamplista Leonardo Pereira propuso un proyecto de decreto.
El mismo pretende garantizar “el acceso libre e igualitario a la franja costera” y evitar “su ocupación anticipada por parte de edificios y hoteles”.
“En esta temporada hemos asistido a una suerte de privatización de hecho de las playas, producto de la superpoblación de sombrillas, reposeras, etc.”, señala el texto, que también cuestiona “el accionar de empleados” de edificios y hoteles que “presionan” e “invitan a retirarse del lugar” a los bañistas que se instalan en zonas donde ellos pretenden colocar los implementos de playa.
El proyecto de decreto establece en su primer artículo la prohibición de instalar sillas, reposeras, sombrillas y elementos similares, en la franja de playa del departamento, sin que sean ocupadas por los usuarios en forma inmediata.
El artículo dos determina la autorización de brindar un servicio de playa “a medida que los usuarios vayan arribando a la playa” y obliga a desarmar el servicio “inmediatamente después que el usuario se retire”.
La iniciativa propone una franja libre obligatoria de 10 metros desde la rompiente del mar y determina que no se podrán instalar depósitos o estructuras permanentes en la playa para guardar equipamiento, en cambio obliga a que los implementos se retiren diariamente al finalizar la jornada. Algo que ya está determinado en la resolución de la comuna del año 2015.
La propuesta también contempla un régimen de control a cargo de la Dirección General de Higiene y los gobiernos municipales, y sanciones en caso de incumplimientos.
Foto cedida a FM GENTE