Tras estar en estado crítico por lesiones craneales y hemorragias (especialmente una grave en el lóbulo frontal), los médicos han comenzado a retirarle a Santiago la sedación y la intubación. Su madre, Diana Sugo, contó sobre la evolución médica y denunció la falta de humanidad de los responsables que se dieron a la fuga.
Santiago, de 24 años, fue atropellado por una moto cuando cruzaba caminando la esquina de Independencia y Wilson Ferreira Aldunate, en barrio Artigas.
Los dos ocupantes del vehículo se dieron a la fuga tras el choque ocurrido el pasado 24 de marzo. “Ojalá que demos con los responsables y si no es así, que Dios se encargue. Ellos sabrán con qué karma cargan”, dijo a través de un video en redes sociales Diana Sugo, la madre de Santiago.
Según relató Diana, el joven tuvo hemorragias y lesiones craneales, y la mayor preocupación radicaba en una hemorragia en el lóbulo frontal, zona que regula la conducta, las emociones y la coordinación.
"El estado de él era crítico cuando llegué. Ni siquiera sabía si lo iba a encontrar con vida", contó.
A nueve días de su internación, Santiago presenta mejorías y los médicos han comenzado a retirarle la sedación y la intubación. “Gracias a Dios y a todos los que oraron por él, porque creo que Dios me devolvió a mi hijo, como me dijeron los médicos, él volvió a nacer el día que despertó”.
Más allá de la salud de Santiago, la madre manifestó su profunda indignación tras acceder a las grabaciones de las cámaras de seguridad. El video del siniestro - que decidió no difundir públicamente por su crudeza - muestra el momento exacto en que Santiago intenta detener la marcha de la moto con sus manos antes de ser embestido.
"Lo más impactante fue ver que el motociclista sigue como si hubiese pisado una bolsa", expresó visiblemente movilizada por la frialdad de los dos ocupantes del vehículo, quienes huyeron del lugar sin prestar asistencia.
“En lo único que voy a hacer énfasis es que no puedo creer cómo haya personas, si es que se le puede llamar personas, que atropellen así a un chiquilín, que podría haber sido una criatura”, añadió.
“Aún me duele y me cuesta hablar del tema y cuando pienso en lo que pudo pasar me da escalofríos. A las noches tengo pesadillas, no puedo dormir. Es algo que no le deseo a ninguna mamá”, expresó.