Mientras desde el oficialismo se habla de “ordenar la casa”, desde la oposición señalan promesas incumplidas y falta de resultados.
Este domingo 1 de marzo se cumplió un año desde que asumió el gobierno del Frente Amplio encabezado por Yamandú Orsi, y referentes políticos de distintos sectores realizaron su balance.
El diputado del Partido Colorado Gabriel Gurméndez fue contundente: “Dejó un sabor a poco, un sabor a decepción”. Señaló el incumplimiento de compromisos como los “2.000 policías el primer día” y la promesa de no crear nuevos impuestos. “Se crearon impuestos por 2.300 millones de dólares”, afirmó, y advirtió que el presupuesto aprobado “aumenta enormemente el gasto, nos endeuda más y agrava el encarecimiento”, en un país que es “caro para vivir y para producir”, generando dificultades para exportar y en cuanto a “oportunidades de trabajo”.
“Creo que esa famosa revolución de las cosas chicas no se dio. Se dio, en cambio, la decepción de las cosas grandes”, concluyó Gurméndez.
En la misma línea, Federico Casaretto, diputado del Partido Nacional, consideró que se trata de “un gobierno sin demasiadas concreciones, pero lo que es peor, sin demasiadas aspiraciones”. Señaló que exhibir como logro la aprobación del presupuesto “es muy pobre” y afirmó que “no hay ningún gobierno desde la vuelta de la democracia que no haya aprobado su presupuesto”.
Casaretto aseguró que el primer año de gobierno suele ser “el año de luna de miel”, y en cambio este dejó “gusto a muy poco”.
Desde el oficialismo, el diputado Joaquín Garlo defendió la gestión y destacó que el diálogo fue “clave” en un Parlamento sin mayorías. Subrayó que el presupuesto nacional sintetiza las prioridades asumidas ante la ciudadanía y que ya se comienzan a ver resultados. Explicó que el gobierno se planteó “ordenar la casa” y destacó los avances en materia de economía: “Aumentaron las jubilaciones, aumentó el salario real y aumentó el salario mínimo”.
También mencionó la reducción de algunos delitos, avances en educación como la instalación de nuevos comedores y la implementación del bono escolar para inicial y primaria. Para Garlo, se trata de “un gobierno para la gente”, que pone el foco en la vida cotidiana, en línea con la consigna de la “revolución de las cosas simples”.