Pereyra sostuvo que esa es una posibilidad que se está manejando entre los empresarios, no sólo porque consideran que tuvieron una mala temporada estival sino porque no tienen grandes esperanzas con respecto a la próxima.
“Las expectativas no son alentadoras y eso ha generado una merma aún mayor y extrema cautela, aunque uno debería tener una actitud positiva para que se pueda dar una mejoría”, recomendó.
No obstante, lamentó que “hasta el momento no ha habido práctica que contemple la situación que vivió el comercio en zonas balnearias durante la temporada estival. Eso influye directamente en los trabajadores, porque es de los primeros recortes que se realizan en una empresa”.
“Falta muchísimo para contemplar este tipo de situaciones, donde no solo se pierde mano de obra y sino que se cierran empresas”, advirtió, tras recordar que muchos políticos y gobernantes hablaron de paliativos que no se concretaron.