El ostentoso “topo” que abrió las puertas del infierno del FIFA Gate...
Chuck Gordon Blazer comenzó como entrenador de “soccer” de su hijo en Estados Unidos y alcanzó la cumbre en la Concacaf y en el máximo rector del fútbol. Cayó por un detalle nimio: no presentó su declaración fiscal. Aceptó colaborar con el FBI como “soplón” y hasta grabó a sus colegas dirigentes hasta hacerlos caer.