Lisandro Vales, coordinador del Departamento de Investigaciones e integrante del Comité de Ética de Unifa, explicó a FM GENTE que el trabajo fue desarrollado por estudiantes que realizaban sus tesis de grado, bajo la tutoría de docentes con trayectoria académica.
La investigación se llevó adelante a partir del servicio universitario de atención psicológica que ofrece la institución a la población.
Se analizaron los resultados de personas que participaron en procesos de psicoterapia de entre 8 y 12 sesiones y se los comparó con los de un grupo que recibió una evaluación psicodiagnóstica.
Según Vales, uno de los principales hallazgos fue comprobar que ambas intervenciones producen efectos terapéuticos, aunque la psicoterapia presentó mayores beneficios.
En el grupo que recibió psicoterapia se observaron mejoras en ansiedad, depresión, ideación paranoide, relaciones interpersonales y apoyo social percibido.
En tanto, entre quienes participaron del proceso psicodiagnóstico se identificaron efectos positivos principalmente sobre la ansiedad, la depresión y el malestar psicológico general.
El investigador señaló que las diferencias estadísticas más relevantes a favor de la psicoterapia estuvieron vinculadas con la disminución de la ideación paranoide y las mejoras en las relaciones personales, especialmente en los vínculos de amistad.
En ese sentido, destacó que los resultados no se limitan a la reducción de síntomas, sino que también muestran beneficios en el ámbito de las relaciones sociales.
Vales indicó que los síntomas de ansiedad y depresión fueron los más frecuentes entre las personas que participaron del estudio, aunque aclaró que la investigación no estuvo dirigida exclusivamente a pacientes con diagnósticos específicos.
Explicó que algunos usuarios llegaban al servicio con un diagnóstico previo y otros no, por lo que se realizó una evaluación de los síntomas presentes al momento de la consulta, sin establecer necesariamente un diagnóstico clínico.
El especialista definió el trabajo como una investigación de carácter naturalista, debido a que se desarrolló con personas que acudieron al servicio universitario en condiciones habituales de atención.
También advirtió que los problemas de salud mental suelen presentar múltiples factores y manifestaciones simultáneas, lo que dificulta analizarlos únicamente a partir de un diagnóstico de ansiedad o depresión.
Consultado sobre las respuestas que necesitan los adolescentes ante los problemas de salud mental, Vales sostuvo que las acciones no deben limitarse a los tratamientos psiquiátricos, psicofarmacológicos o psicoterapéuticos, aunque reconoció que estas intervenciones resultan necesarias en determinadas situaciones.
Planteó que también es fundamental fortalecer las redes de apoyo familiar y comunitario, especialmente en un contexto en el que las exigencias laborales dificultan la disponibilidad de los adultos para acompañar a los jóvenes.
En particular, destacó el papel de los abuelos como figuras de contención, aunque reconoció que no siempre están disponibles para cumplir esa función.
Asimismo, consideró necesario profundizar el trabajo comunitario desde los centros educativos, por su capacidad para generar espacios de acompañamiento y fortalecer las relaciones entre los adolescentes.
El investigador también se refirió al impacto de las redes sociales en las formas de vincularse y en la capacidad de afrontar situaciones de frustración.
A su entender, las interacciones digitales presentan dinámicas diferentes a las relaciones presenciales, en las que las personas necesitan desarrollar herramientas para enfrentar desacuerdos, dificultades y situaciones que no pueden resolverse de manera inmediata.