Tomó 3 mil pesos que le entregó el trabajador y huyó del lugar; se radicó la denuncia y bajo orden de fiscalía comenzó la investigación del caso.
Tras el análisis de los registros del sistema de video vigilancia, los investigadores identificaron a la autora, que era Brunilda Yoselyn Pérez Pérez.
Orden mediante, la policía la detuvo en su domicilio donde, además, se incautaron las vestimentas utilizadas en el momento del asalto al taxista, así como una pistola de aire comprimido que también resultó ser la utilizada durante el ilícito.
Durante las declaraciones ante fiscalía, Pérez admitió ser la autora del hecho, pero pronto su testimonio comenzó a mostrar divergencias con el hecho real: la mujer dijo que uno de sus clientes era trabajador del taxi, le debía dinero y que le había reclamado el pago. No lográndose hacer de la suma, decidió forzar al taxista a entregárselo y para eso resolvió abordarlo en el vehículo y amenazarlo.
Sin embargo, la descripción que hizo del supuesto cliente difería con el taxista robado y otros detalles no cuajaban; finalmente quedó claro que el objetivo de la mujer era otro trabajador que maneja un coche muy similar y de hecho comparte algunas características físicas con el damnificado.
Pérez Pérez se equivocó de objetivo ante la similitud de autos, el corte de pelo de los hombres y el uso de tapabocas que terminó de confundirla.
Sometida ante la justicia, fue condenada, por la comisión de un delito de rapiña agravada, a la pena de 5 años y 4 meses de penitenciaria de cumplimiento efectivo.