El proyecto lleva 3 años y afirman que alcanzó a cerca del 91% de las mujeres de la cárcel.
El Grupo de Mujeres Rurales de Maldonado capacita desde hace tres años a las mujeres privadas de libertad alojadas en la cárcel de Las Rosas, en el marco del proyecto “Abriendo Puertas”.
La ingeniera agrónoma Angelita Gómez, integrante del grupo, dialogó este miércoles 20 con la Página Central de la Revista de FM GENTE y explicó que el colectivo surgió en 2021, cuando cinco o seis mujeres se reunieron en la Sociedad de Fomento de Pan de Azúcar para empezar a aglutinar a las mujeres rurales dispersas en el departamento.
Según indicó, en uno de los grupos de WhatsApp del colectivo participan 183 mujeres, de las cuales 161 interactúan habitualmente, y a lo largo de estos años capacitaron a más de 200 en talleres itinerantes de carpintería, hierbas medicinales, bambú, cerámica y cuidados de salud mental, entre otros rubros. Señaló que se sumaron al grupo tanto mujeres rurales como no rurales del departamento.
Gómez sostuvo que Maldonado suele asociarse con el sol y la playa, pero remarcó que “el sector agropecuario de Maldonado es sumamente importante” y mencionó las dificultades del medio rural en situaciones extremas: “Las emergencias móviles al campo no entran. Los que entran son las ambulancias de ASSE cuando llegan”, afirmó.
Sobre el trabajo en la cárcel, Gómez señaló que las mujeres reclusas pasaban encerradas la mayor parte del día y que, a diferencia de los hombres, tenían escasas posibilidades de acceder a trabajos dentro del establecimiento. “Los hombres tenían más posibilidades que las mujeres de poder hacer trabajos en panadería, en huerta, en una serie de cosas, y las mujeres no”, afirmó.
Agregó que la idea surgió a partir del planteo de una compañera que advirtió que las mujeres privadas de libertad de Las Rosas “también están en nuestro departamento”, y que, si bien en un principio parecía “una utopía”, tras un año presentando proyectos y articulando con las autoridades, lograron concretar la iniciativa “Abriendo Puertas” junto a la Fundación Fénix.
En diciembre de 2023, en conjunto con las feministas comunitarias de Piriápolis, el grupo donó a la cárcel un invernáculo, carretillas, azadas, palas, postes, treinta metros de nylon y dos metros cúbicos de tierra. “Lamentablemente al día de hoy todavía no se ha efectivizado ese invernáculo, pero sí las mujeres pudieron empezar a salir a trabajar la huerta”, indicó.
Gómez precisó que actualmente hay alrededor de 80 mujeres privadas de libertad en Las Rosas y que normalmente cinco salen a los talleres, que se dictan los martes y jueves de tarde. Esa cifra, según afirmó, la determinan las autoridades en función de las operadoras y funcionarios policiales disponibles. Aun así, sostuvo que en estos años el grupo llegó a trabajar con cerca del 91% de las internas.
Sobre las condiciones del establecimiento, mencionó que el sector donde están las mujeres es la cárcel vieja, con salones que se llueven y celdarios donde conviven entre 17 y 21 personas. También expresó que detectaron graves problemas de salud mental.
Señaló que la mayoría de las internas son mujeres jóvenes, menores de 36 o 37 años, y que el principal motivo de detención está vinculado a la droga. Afirmó que dentro del establecimiento “también hay tráfico” y que muchas “se quedan durmiendo porque se evaden de la realidad empastillándose”.
Gómez adelantó que para este año el grupo planea crear una escuela de oficios con cerámica, trabajo con fenólicos, fieltro y costura para que las internas interesadas puedan completar un curso anual, recibir un certificado y poder trabajar cuando recuperen la libertad.
Sostuvo que el sistema carcelario “no es de rehabilitación, para nada” y que hay “carencias extremas”. “Lo estamos debiendo como sociedad”, afirmó.
El grupo continúa con sus talleres en Las Rosas los martes y jueves de tarde.