Era amante del básquetbol e hincha rabioso de club playero montevideano.
En nuestra zona supo conquistar su lugar. Desde el parador recibía a muchisimos amigos. Largas tertulias acompañadas por el liquido color ámbar y las miniaturas de pescado, marcaron para nosotros el conocimiento de un muy buen amigo. Siempre dispuesto a dar una mano. Apoyando.
Amante de las ruedas de periodistas, futbolístas, políticos... Un anfitrión de primera. Las cenas hasta la madrugada discutiendo de fútbol, básquetbol o política. Era un gran discutidor. De carácter fuerte pero sincero.
La última vez que estuvimos con él fue en la parrillada de Ruben, como siempre rodeado de sus amigos, porque tenía un don especial para generar amigos. Como siempre con su bohemia y compartiendo algún dato o jugándole una broma a alquien. Asi era el flaco. Un amigo de sus amigos. Descansa en paz. AC
Foto: Web de Malvín