Autoridades, técnicos y actores locales coincidieron en la necesidad de estudios y financiamiento para enfrentar la erosión costera.
En el salón de Aprotur de Piriápolis se realizó una reunión para evaluar el proyecto ProPlaya, una iniciativa impulsada por actores locales para atender la situación de la franja costera. La actividad contó con la participación de autoridades departamentales, representantes del gobierno nacional y técnicos vinculados al área ambiental.
Durante la jornada, se expusieron estudios y propuestas sobre la situación de la playa de Piriápolis, con foco en la pérdida de arena y el impacto a futuro. Según los datos presentados, la zona central podría quedarse sin playa hacia el año 2075 si no se ejecutan obras. Además, se estimó que cada hectárea de arena perdida implica una afectación económica de unos 8 millones de dólares por año.
El exintendente de Maldonado, Enrique Antía, señaló que el proyecto cuenta con respaldo técnico y que el siguiente paso es avanzar en la definición de costos y financiamiento. “Hay un estudio muy serio que nos da pautas. Ahora hay que precisar el monto total de la inversión y ver cómo se distribuye entre el gobierno nacional y el departamental”, afirmó. También indicó que existen organismos que pueden financiar estudios técnicos, aunque no las obras.
Antía hizo referencia al contexto climático y a los datos disponibles: “Para el año 2050 se prevé un aumento del nivel del mar de unos 20 centímetros. Eso surge de mediciones técnicas que se realizan de forma constante”.
Por su parte, el presidente de Aprotur, Luis Rodríguez, planteó la necesidad de acuerdos amplios. “Hay temas que tenemos que dejar a los políticos de lado. Acá tenemos que unirnos todos para defender la ciudad”, expresó.
El organizador del encuentro, Jorge Schusman, destacó la convocatoria y el avance del tema en la agenda pública. “Esto superó nuestras expectativas. Se logró instalar el tema en la órbita nacional y departamental”, indicó. Además, recordó que existen estudios previos que orientan las acciones a seguir.
Desde el punto de vista técnico, la exdirectora de Medio Ambiente de la Intendencia de Maldonado, Betty Molina, explicó que ya se definió una alternativa de intervención. “Se optó por una combinación de espigones y relleno de arena”, detalló. También subrayó la urgencia del proyecto: “Si no se ejecutan las obras, en 2075 Piriápolis dejaría de tener playas centrales”.
Molina agregó que el cambio climático influye. “Hay aumento en la frecuencia de temporales y en la intensidad de las lluvias. Son situaciones que ya se observan”, afirmó.
En relación al suministro de arena, indicó que existen estudios que identificaron material apto a más de ocho metros de profundidad. El próximo paso consiste en evaluar el volumen disponible para determinar si cubre las necesidades del proyecto.