El trabajador estaba terminando su tarea de colocar sillas y sombrillas de un edificio cuando se percató que había problemas en el mar.
Cuando llegó al punto se encontró con tres personas un hombre, una mujer y una menor que no lograban salir a la playa.
La intervención logró éxito y se evitó una situación trágica para una familia que luego de recuperarse se fue del lugar sin agradecer a su providencial rescatista.
Tejeira aprovechó la oportunidad para advertir a los bañistas de la Brava sobre que el suelo del mar cambió en algunas zonas, apareciendo desniveles marcados en cercanías de la orilla y sorprendiendo al usuario de la playa.