Estos “proliferantes negocios de chatarra y depósito de materiales propician la llegada de asentamientos y de animales”, sostuvo la edila, que reclamó la reglamentación de estos lugares.
Entienden que los que ya existen deberían ser trasladados a determinada distancia del centro poblado u ocultados con muros o fachadas prolijas.
“Se trata de dar señales ciertas, aprovechando la instancia del aniversario de San Carlos”, acotó Rodríguez, pensando en la celebración de los 250 años del pueblo y la posibilidad de que la experiencia pueda ser tomada por otras localidades del país.