En una de las habitaciones había frazadas, sábanas, acolchados e implementos de abrigo, además de comestibles. “Nos robaron el anafe, la garrafa, tanta cosa que ya perdí la cuenta”, expresó. También se llevaron gaseosas y una conservadora.
En otra de las habitaciones había ropa, “ahí también fue igual, fue el desbande, hasta las tacitas de los niños”, dijo.
Para Bety, “seguramente que son los mismos que vienen a buscar la comida”. Y agregó: “Cómo vas a saber que te van a venir robar si uno lo ves con necesidad, los ves con hambre, con necesidad de cosas y les das”.
Los integrantes del merendero se enteraron que lo hurtado está siendo vendido en el barrio. Manifiestan angustia por lo sucedido.