Estos restos están al pie de de las dunas frontales, en la propia zona de obra del Parador, en el Complejo Tío Tom.
Tras el hallazgo, se instaló una especie de barra protectora, para protegerlos.
Cairo ha venido realizando un trabajo sobre el asunto y elaboró un informe que dirigió a la directo de medio Ambiente de la IDM, Betty Molina.
También el CURE (Centro Universitario Regional del Este) realizó un trabajo sobre este tema y se han efectuado contactos con el Ministerio de defensa.
“Fue una linda sorpresa la que nos trajo el temporal, dentro de todas las calamidades”, señaló Cairo.
Recordó que un temporal en el año 1969 dejó al descubierto este naufragio “y después fue cayendo en el olvido. No se tiene identificado aún que barco es. Sabemos que es un barco importante, un carguero, construido a mediados del siglo XIX… Y esta última tormenta ha descubierto parte del casco, las partes articuladas, lo que vendría a ser el esqueleto del barco”.
“Se ve mucha madera, con pernos de hierro Y parte de la estructura del barco queda bajo el propio parador. Se van a tomar medidas para que, luego de la temporada, el parador se mude a un sitio cercano, donde no obstruya la estructura del barco”, anunció.
Dijo que el informe del área de arqueología de CURE que “recomienda una serie de trabajos previos a saber qué se va a hacer con el barco. Entre ellos, preservar la zona, que van a ver que se va a cubrir de nuevo con arena, porque la acción del sol y el aire lo está afectando.
“Lo que quieran visitarlo, tienen que aprovechar ahora, porque pronto se va a cubrir”, advirtió.
El jerarca dijo que la idea de la IDM es buscar apoyo de particulares o empresas para “poner el sitio en valor. Esto es que constituya no solo un centro de atracción turística sino que nos permita investigar sobre el origen del barco, las características del naufragio”.
“Es una estructura grande. Y confío que sirva para promover la zona”, agregó.