De todas formas, destacó que “hay daños, como el de la escuela que no se pueden solucionar de un día para el otro... En APROTUR entró la turbonada a nuestro centro de informes y no quedó nada. Tenemos que ver qué recuperamos y arrancar de nuevo. En eso estamos. Todo Piriápolis tiene las pilas puestas en eso”.
Confirmó que el Ministerio de Turismo ofreció 10 mil dólares para solucionar parte de los inconvenientes generados en la sede de APROTUR. “Para nosotros es importante porque todo lo que había ahí es un esfuerzo de logística de años, que no lo podemos perder. Tenemos que arrancar todo de nuevo. El viento no pudo romper el vidrio, que es de tres milímetros, pero logró descalzar la ventana y ahí arrasó con todo”, explicó.
Respecto a la opuesta de que la Paella Gigante done lo recaudado para hacer frente a los daños de la turbonada, señaló que eso ya estaba planteado desde antes que lo sugiriera la edila Gabriela Camacho.
Resaltó que APROTUR sigue con la misma idea de promoción del balneario, para que “cuando en 50 días lo tengamos el balneario en condiciones, vamos a estar con la Paella Gigante, con la Fiesta de la Ciudad, con todos los mejores ánimos, para que Piriápolis vuelva a recibir a los visitantes en la mejor forma”.
Admitió que el estado de la rambla es “preocupante”, pero sostuvo que todos los actores están trabajando a pleno “para que Piriápolis salga adelante. No es un trabajo de un día para el otro. Lo que la naturaleza rompe en cinco minutos al hombre le va a costar un montón… Hablamos de infraestructura hecha por Piria hace 100 años. Lo que tenemos que hacer es trabajar en eso en los pocos días que nos quedan. Tenemos la confianza que Piriápolis, unido, va a llegar”.