El barrio y la ciudad ha cambiado después del asesinato.
Por las noches, los vecinos no suelen salir con la tranquilidad que lo hacían antes del 4 de mayo, cuando fue asesinada Pamela Silva.
La ciudad ha tomado un ritmo distinto, las personas desconfían a cada paso de quienes caminan detrás.
Este asesinato sigue impune.
La policía no tiene pistas firmes que conduzcan al paradero de el o los delincuentes que cometieron el crimen de la niña de 11 años.
Solo el padrastro de Pamela fue procesado por un delito continuado de violación, después de que confesara en el Juzgado de segundo turno, que abusaba de su hijastra. .
Atrás ha quedado el diario íntimo de la niña que no arrojó resultados para la investigación.
Asimismo el teléfono celular y las llamadas al 911, quedaron como un dato superficial, ya que no aportaron novedades.
Ahora, solo el resultado de ADN podría generar un cambio en las indagatorias, ya que hasta el momento queda un crimen más sin resolver.