El comerciante se negó a darle el dinero y entonces el ladrón procuró aumentar la amenaza manoteando un cuchillo del propio negocio, que se usa para el tallado de la carne, con el que amenazó al comerciante insistiendo con que le diera el dinero que pedía.
El comerciante, lejos de amedrentarse, se abalanzó sobre el intruso y se trabó en lucha con el asaltante. En el transcurso de la lucha los dos recibieron cortes varios, que luego se confirmó que fueron superficiales.
Cuando la policía, alertada de lo que ocurría, llegó al comercio debió trasladar a los dos hombres a un centro de asistencia médica donde fueron atendidos por las heridas.
La policía dio cuenta a la sede Penal de turno y el magistrado a cargo dispuso que un médico forense certificara las heridas del comerciante y el asaltante y que se mantuviera a éste detenido hasta que sea conducido al juzgado para la instancia judicial.