La primera etapa –que ahora está en evaluación- quedará cerrada en los próximos días y se espera que en agosto el plan continúe, en una nueva etapa que apuntará a la elaboración de productos para destinar a hogares de ancianos.
“Pudimos generar un espacio para que puedan sentirse como un grupo que se hace cargo de sus delitos y toma conciencia de su responsabilidad y trabaja para devolver eso a la sociedad”, relató Bueno.
Contó que al principio se reunían en “un espacio neutral” y que había varias que no podían ir hasta allí. Luego, a medida que ganaron confianza, permitieron a las sicólogas acceder a los sectores y entonces se sumaron casi todas. Son mujeres jóvenes, promedian los 23 años, casi todas con hijos afuera.
“Tienen un interés impresionante en la actividad, están muy motivadas”, agregó la sicóloga, para recordar que a veces desde el exterior se tiene una impresión equivocada de la población carcelaria.
“Esta es una iniciativa particular. Cuentan sus casos, hablan de su familia, toman conciencia de lo que hacen, del consumo de drogas y su problemática. De verdad, es un espacio terapéutico aunque también aprenden a producir”, señaló.
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(foto: maldonet.com)