Enfatizó que, en caso de hacer seguimientos a alumnos que faltan o solicitar un servicio de emergencia médica, los maestros deben costear las llamadas desde sus teléfonos celulares particulares. Y agregó que, “en el país del Plan Ceibal”, la dirección de la escuela ni siquiera tiene una computadora para redactar una carta. A esto sumó que en el recinto escolar hay ventiladores pero “ni una estufa eléctrica” en pleno invierno.
“Resulta irónico que una obra de ese tipo, de buena calidad y de una magnitud importante, no cuente con servicios básicos que tal vez con la acción de un referente lo puedan alcanzar”, comentó, aunque entiende que estas carencias deben ser cubiertas por la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).
Por lo expuesto, solicitó desde la Junta Departamental que Antel instale por lo menos un teléfono público y que las autoridades de la educación recorran la escuela, para observar que ya en su primer año de funciones “está desbordada y falta espacio”.