El funcionario sostuvo que los préstamos ofrecidos por el organismo no representan una solución para quienes perciben ingresos bajos, sino que pueden profundizar sus dificultades económicas debido a los descuentos posteriores sobre sus pasividades.
“El préstamo empobrece al jubilado”, afirmó Bermúdez, quien cuestionó las tasas de interés aplicadas y planteó la necesidad de establecer créditos sociales con intereses vinculados a la inflación.
Según indicó, la nueva modalidad de préstamos tenía un universo potencial de más de 38.000 beneficiarios, pero solamente unas 8.000 personas habrían logrado acceder.
También señaló que José Pereira votó en contra de estas condiciones crediticias.
Durante la entrevista, Bermúdez aseguró que unos 150.000 jubilados perciben ingresos mínimos y sostuvo que muchos reciben entre 8.000 y 11.000 pesos mensuales, cifras que, según explicó, dificultan cubrir necesidades básicas como alimentación, medicamentos y servicios.
En ese sentido, reclamó que las autoridades nacionales discutan la posibilidad de establecer una jubilación de 30.000 pesos, en lugar de recurrir a mecanismos de endeudamiento para atender las necesidades de los pasivos.
El funcionario también cuestionó la administración de los recursos del BPS y rechazó que los problemas financieros del organismo puedan atribuirse exclusivamente al pago de jubilaciones.
A su entender, parte de los fondos se destinan a otras áreas del Estado, lo que reduce los recursos disponibles para las prestaciones.
Bermúdez manifestó además su preocupación por las condiciones de vida de los jubilados del interior del país.
A partir de recorridas realizadas junto a Pereira, describió situaciones de localidades rurales con dificultades para acceder a servicios de salud, transporte y atención de organismos públicos.
En otro tramo de la conversación, se refirió a la reforma previsional de 2023 y cuestionó las modificaciones introducidas en las condiciones de jubilación por incapacidad.
También expresó reparos sobre la propuesta de permitir el retiro a los 60 años con 30 de trabajo, al considerar que debe discutirse qué ingresos recibirían quienes accedan a esa posibilidad.
“Nosotros no somos el Estado, nosotros somos la gente”, expresó Bermúdez al referirse al trabajo que realiza junto a José Pereira en distintos puntos del país.