Días más tarde llegó hasta el destacamento policial ubicado en el asentamiento El Placer otra mujer que iba a denunciar algo. Entregó un celular Nokia Lumia 625 y dijo que el hijo de su pareja apareció con él en la casa afirmando que lo había comprado. Ella desconfió que lo hubiera hurtado y por eso lo llevaba a la policía.
Volvieron a pasar los días. El martes 4 de noviembre personal de la brigada de Hurtos de la sub-comisaría de San Rafael se hizo presente en la sede de la Seccional 1ª y reclamaron llevarse a un sospechoso que había sido detenido a bordo de una moto Yumbo Gs azul con motor de 200 centímetros cúbicos de cilindrada.
El motociclista había sido detenido porque viajaba en una moto idéntica a la que había descrito la ciclista a la que le robaron el teléfono celular. El detenido había sido identificado como C.M.G., de 25 años de edad, carente de antecedentes delictivos.
En la sub-comisaría de San Rafael C.M.G. admitió que había robado el teléfono móvil a la ciclista, el mismo que la compañera de su padre había entregado a la policía.
El caso fue puesto en conocimiento de la sede Penal de 2º turno. El juez a cargo se pronunció en las últimas horas disponiendo el procesamiento de C.M.G. como autor de un delito de hurto especialmente agravado.
Considerando la condición de primario absoluto del acusado, el magistrado ordenó que cumpliera con la preventiva, y le impuso una medida cautelar: deberá guardar arresto domiciliario absoluto los fines de semana por los próximos dos meses.