Como consecuencia deberá observar 3 meses de prisión, de libertad a prueba con residencia en domicilio específico durante ese período; prohibición de acercamiento y comunicación con la víctima y colocación de dispositivo electrónico (tobillera). Los quince primeros días serán de arresto domiciliario total, y los restantes dos meses y quince días someterse al plan de intervención de la OSLA.
Además tendrá que presentarse una vez por semana en la seccional policial de su domicilio y prestar servicios comunitarios dos horas semanales dentro de los tres meses de la pena.