Se trataba de Juan Antonio Urrutia, de 47 años, que en abril había sido procesado luego de encontrarlo a bordo de otro auto, un Chevrolet Monza, circulando por calles de Maldonado y con una mochila con casi 8 kilos de marihuana. En esa oportunidad, además, Urrutia también incumplió con el arresto domiciliario impuesto por su participación y procesamiento en la Operación Diluvio (2014) que lo vinculó al transporte de sustancias estupefacientes.
Junto a Urrutia viajaba en el Spark una mujer de 43 años, su pareja, y un niño de 9 años, hijo de la mujer. Al revisar el vehículo se descubrió que, del lado del acompañante, había escondido un ladrido de cocaína de un kilo 100 gramos de peso.
Los tres ocupantes del auto fueron trasladados a dependencias policiales y la droga fue remitida a la Brigada Departamental Antidrogas para su inspección y pesaje.
El caso quedó bajo la conducción de la sede penal de turno y el juez ordenó que el niño de nueve años fuera entregado a un mayor responsable y que se mantuviera la detención de Urrutia y su pareja para ser conducidos posteriormente al juzgado.
El hecho de ser insulino-dependiente y sufrir otras patologías son los factores que los jueces han tenido en cuenta para permitir que Urrutia no cumpla las penas en prisión y se le imponga el arresto domiciliario que ya ha violado, al menos, en las dos oportunidades en las que fue capturado en la calle con droga.
Esta tarde, la justicia penal procesó a Urrutia con prisión por transporte de estupefacientes y nuevamente autorizó su arresto domiciliario total.
También fue procesada, sin prisión, la pareja de Urrutia que circulaba en el vehículo junto a él. María Eugenia Mendoza Solari, poseedora de antecedentes penales fue imputada del delito del artículo 31, por transporte de estupefaciente, deberá permanecer en arresto domiciliario por el término de 6 meses.