Pero había un plan B. Los ocho chefs y sus 20 ayudantes, más algún voluntario, cubrieron la paellera con un enorme toldo que salvó la situación. Si bien hubo un importante retraso en la elaboración del plato, Fuentes dijo que los turistas y locatarios que fueron al Pabellón de las Rosas supieron entenderlo.
Así, bajo lluvia, una retroexcavadora tiró el arroz y el caldo se fue regando hasta que estuvieron listas las 4.000 porciones. "No sobró ni un granito de arroz en la paellera", graficó Fuentes. Hubo 1.200 comensales dentro del pabellón y el resto de las porciones se vendieron "para llevar".
No sólo participaron turistas. Un contingente de periodistas llegó también desde Argentina, con enviados de medios de ese país, Chile, Estados Unidos e Inglaterra, según Fuentes, invitados por Sol Líneas Aéreas.