“Fue la primera vez que Maldonado necesitó este tipo de dispositivo de evacuación”, explicó Paula Caballero, directora departamental del Mides, en diálogo con la Contratapa de la Revista de FM GENTE.
La apertura se produjo luego de que el Sistema Nacional de Emergencias estableciera una metodología para los departamentos que registraran más de 100 personas en situación de calle por fuera de los centros de 24 horas.
“Maldonado fue el primer departamento del interior en utilizar esta metodología”, señaló.
El centro tiene capacidad para unas 150 o 160 personas y actualmente recibe habitualmente entre 120 y 140.
“Desde el 7 de mayo hasta ahora han pasado alrededor de 500 personas diferentes”, indicó.
La estimación actual es que unas 250 personas se encuentran en situación de calle o vinculadas a los centros de 24 horas en Maldonado.
De ese total, aproximadamente un 60% son personas de Maldonado o tienen una vinculación fuerte y de muchos años con el departamento.
También señaló que entre las personas atendidas hay unas 25 o 30 mujeres.
En cuanto a las edades, explicó que la mayor parte se concentra entre los 20 y los 40 años y que son pocos los mayores de 65.
El funcionamiento del refugio está previsto, en principio, hasta fines de octubre. Sin embargo, la posibilidad de que continúen las lluvias y aumenten los niveles de agua durante los próximos meses podría modificar ese escenario.
“Está previsto hasta fines de octubre”, explicó, pero aclaró que todavía no está definido qué ocurrirá después.
La situación climática también genera interrogantes porque se espera un período de lluvias importantes y posibles inundaciones entre noviembre y febrero o marzo.
“Tenemos que ver qué pasa con este fenómeno de El Niño, con las lluvias, con las inundaciones y con la crecida de los cursos de agua”, señaló.
Por ese motivo, todavía no está resuelto si el refugio dejará de funcionar en octubre, si continuará abierto o si será necesario trasladar el dispositivo.
“No tenemos todavía una decisión tomada de qué va a pasar después de octubre”, explicó.
Uno de los principales problemas para sostener estos dispositivos es encontrar lugares adecuados. “Es muy difícil conseguir infraestructura”, señaló.
Actualmente, el centro de 24 horas de MIDES ubicado en Bulevar Artigas funciona en un inmueble alquilado, al igual que el espacio de San Carlos.
La ubicación también es un factor determinante, tanto por las condiciones del lugar como por la aceptación de los vecinos.
En ese sentido, destacó el trabajo realizado con vecinos del Hipódromo. “Cuando hay diálogo, cuando hay reuniones, cuando se explica qué es lo que se hace, se puede lograr una buena convivencia”, afirmó.
El funcionamiento de estos centros también cambió respecto de años anteriores. Ya no se trata solamente de recibir a las personas durante algunas horas de la noche.
“Hoy tenemos centros de 24 horas”, explicó.
“Hay personas que están trabajando, hay personas que están estudiando”, indicó.
“Tenemos alrededor de 200 personas trabajando en programas sociolaborales”, señaló.
Parte de las personas que concurren a los refugios participan de tareas laborales en instituciones públicas, mientras que otras forman parte de Uruguay Impulsa o están terminando sus estudios.
También se trabaja con INEFOP y una cadena de supermercados en capacitaciones para distintos oficios. “Hay una capacitación en carnicería, rotisería y panadería”, explicó.
La propuesta incluye horas pagas de estudio y apunta a que quienes completan la capacitación puedan acceder posteriormente a un puesto de trabajo.
La situación de salud mental también forma parte del abordaje. “Si hay riesgo para sí mismo o para terceros, un juez puede disponer una internación compulsiva”, explicó.
En esos casos se coordina con el Ministerio de Salud Pública y el Hospital de San Carlos para realizar las evaluaciones correspondientes.
Sin embargo, señaló que existen dificultades vinculadas a la disponibilidad de especialistas y a los tiempos de atención.
También explicó que algunas personas que atraviesan problemas de salud mental o consumo problemático permanecen dentro de los centros mientras se intenta encontrar una respuesta adecuada.
En cuanto a las personas migrantes, señaló que representan un porcentaje bajo dentro de la población atendida.
MIDES trabaja en esos casos con documentación, redes de apoyo, consulados y embajadas. También se han producido casos de personas argentinas que fueron repatriadas.
Otro de los grupos que puede llegar a estos centros está compuesto por personas que recuperan la libertad y salen de Las Rosas sin una red de apoyo.
En esos casos existe coordinación con la Dirección Nacional del Liberado para intentar evitar que terminen nuevamente en situación de calle.
El desafío, según se planteó durante la entrevista, no pasa solamente por tener un lugar donde dormir, sino por generar herramientas que permitan modificar la situación de las personas.
“Que no sea solamente un lugar donde la persona venga a dormir, sino que podamos acompañarla en un proceso”, sostuvo.