El dispositivo quedó atrapado debajo de la estructura de madera. Un trabajador del lugar se acercó con un destornillador y ayudó a retirar algunas tablas para que el visitante pudiera recuperar su teléfono. La maniobra obligó a cortar el paso al mirador por unos minutos.
Lo que más llamó la atención no fue el rescate en sí, sino una pregunta que apareció en los comentarios: ¿el trabajador debió recibir una propina por su ayuda?.
Las respuestas fueron divididas. Algunos usuarios señalaron que era parte de su trabajo asistir a los visitantes. Otros opinaron que, más allá del deber, un gesto así merecía un reconocimiento económico.