El magistrado lo condenó por un delito continuado de desacato por incumplimiento de medida cautelar a la pena de cinco meses de prisión, que cumplirá bajo un régimen de libertad vigilada.
En ese laso no podrá acercar ni comunicarse con la víctima y tendrá que usar un dispositivo de monitoreo electrónico (tobillera). Además, el primer mes deberá cumplir arresto domiciliario total.