La profesional reconoció que tuvo asistencia telefónica y una presencial, no logrando la familia que fuera derivada a un centro de asistencia.
La doctora sostuvo que los "errores" son admisibles, pero no la negación de los mismos y que, si es necesario debe recurrirse a alternativas como "tiendas de campaña" o incorporación de estudiantes de último grado para colaborar.
La muerte en soledad o sin poder asistir a las personas consideró que constituye un nuevo concepto de "desaparecidos", porque se trata de personas con las que se pierde contacto y no se las vuelve a ver.
Tato advirtió sobre el "reduccionismo" de no considerar lo emocional en las personas (cosa que el test biológico no mide) porque hay un "caldo de cultivo" para la depresión.