El viaje sirvió para publicitar a la organización Trump, es decir, al imperio empresarial del presidente estadounidense, y prueba lo vinculadas que siguen estando las empresas de Trump con el ejercicio del gobierno pese a las promesas de separar ambas actividades, escribió el diario.
Trump traspasó a sus hijos Eric y Donald Jr. la gestión de sus negocios antes de su investidura, pero sigue siendo dueño del conglomerado empresarial. Con ello, las autoridades estadounidenses pagan por actividades de negocio que al final enriquecerán al presidente, señala el Washington Post.
Según sus datos, Eric Trump se reunió en un lugar costero con agentes inmobiliarios, comió en el reconocido restaurante La Huella, que se ubica en la playa de José Ignacio y pronunció un discurso ante cientos de invitados en una fiesta de gran lujo en la torre Trump de Punta del Este.